Discurso de Adam Hsu
Publicado por Axentia Admin. on 2006-11-05
Discurso de Adam Hsu
Traducido por Daniel Fresno
Este es el discurso de Adam Hsu cuando ganó el premio a la contribución a la cultura tradicional de Taipei.
Antes que nada quisiera desearles a todos feliz Navidad y un próspero año nuevo.
El pasado mes de noviembre, para mi sorpresa, recibí un premio de la Secretaría de Cultura de la ciudad de Taipei. Cada año seleccionan cuatro personas para este premio -docentes, artistas, músicos, etc. - todos ciudadanos que merecen un reconocimiento por su dedicación y aporte al arte y la cultura china. En 2006 se cumplieron los diez años de este Premio de la Cultura.
Nunca esperé ser elegido para algo así. Por eso, al subir al escenario durante la ceremonia, una de las primeras cosas que dije ante el público fue que me sentía como un rey que recibió tres coronas.
Primero que nada, los otros galardonados eran jóvenes. Uno era un exitoso guionista, director y productor de películas. El segundo, un artista de la opera china que supo combinar a Shakespeare con la opera de Beijjing. Ambos han estado cultivando su oficio durante los últimos 20 años y son muy famosos en Taiwán. El tercer reconocimiento fue para una joven que desarrolló la ceremonia china del té como un arte escénico. Yo, con mi pelo canoso, era el más viejo.
Siento que este premio debe ser un reconocimiento al trabajo duro y al talento de los artistas jóvenes. Tengo 65 años y ya soy un hombre mayor. Premiar a un hombre de mi edad es diferente: es reconocer sus logros. Esta es la primera de mis tres coronas.
Si bien me dediqué intensamente al wushu tradicional toda mi vida, no siento que haya alcanzado ningún logro. Todavía me considero un humilde estudiante de artes marciales. ¿Qué es entonces lo que hay que reconocer o celebrar? Por eso, la idea de recibir el Premio de la Cultura tiene algo de embarazoso para mí.
Sin embargo, esta mañana me levanté, me lavé la cara, me cepillé los dientes y al verme en el espejo vi un rostro feliz. Qué extraño. No podía engañarme. Estaba feliz. ¿Pero por qué? Después de buscar dentro de mí, comprendí: finalmente, el wushu está siendo reconocido como un arte cultural.
Permítanme explicarme. En Taiwán, si queremos hacer una exhibición o torneo, necesitamos cierta asistencia del gobierno, por ejemplo para encontrar un lugar adecuado para el evento. Cuando vamos a la Secretaría de Cultura ellos nos dicen "Ah no, lo que ustedes hacen es deporte". Entonces vamos a la Secretaría de Deportes y ahí nos dicen "No podemos ayudarlos, lo que ustedes hacen es recreación". En la Secretaría de Recreación nos dicen "No, lo que ustedes hacen es un arte escénico". El wushu siempre es dejado de lado. Somos huérfanos sin parientes ni hogar sustituto. ¿Qué está ocurriendo? Siempre creí desde lo más profundo de mi corazón que el wushu es un arte cultural superior. Está a la altura de las más finas y profundas artes de China. Por eso quiero expresar mi más profundo agradecimiento y respeto a la Secretaría de Cultura por haber tenido el coraje de incluir al wushu tradicional dentro de su área. Esto es algo para celebrar.
En la ceremonia, me sentí muy emocionado por la gran cantidad de flores que recibí. Estudiantes y amigos de Taiwán, Canadá y USA enviaron más de 12 canastas de flores. Comprendí que esta maravillosa expresión de buenos sentimientos no se debía a mí, sino al hecho de que el wushu tradicional estaba recibiendo su merecido respeto.
Esa noche fui la última persona en recibir el premio. Dije que la opera china e incluso la ceremonia del té son apreciadas como formas de arte escénico. Aunque el wushu tradicional no es un arte escénico, tampoco es una disciplina debidamente valorada y a veces es menospreciado por el público. Por eso, el reconocimiento de esta noche es mi tercera corona.
Y luego dije "Yo sé lo que están pensando". Están esperando ver una gran demostración, con gente volando por el aire, dando vueltas, tirando golpes y patadas, y agitando armas por todo el escenario". Les dije "Yo no hago eso". Y después agregué: "O tal vez ustedes tengan otra cosa en mente - un enorme martillo golpeando a alguien en la panza, o un tipo tragando una espada y escupiendo agujas doradas hacia el cielo. No, yo tampoco hago eso". Y entonces dediqué unos minutos para explicar lo quería decir.
El wushu como actuación, incluyendo elementos como golpes, patadas y armas chinas, contiene un cierto porcentaje de wushu tradicional mezclado con danzas folklóricas chinas. Por eso existen las formas y eso es tradicional.
Pero el gobierno comunista de China continental ha mezclado la Opera de Beijing, la gimnasia occidental y el ballet con nuestro arte marcial. Tuvieron mucho éxito en el desarrollo y el marketing de su programa a nivel mundial. En la actualidad más de 80 países tienen organizaciones de "wushu moderno". Estas colaboran para que el que el wushu moderno sea aceptado como disciplina olímpica, a pesar de que últimamente el comité olímpico se manifestó en contra de este pedido.
Por muchos años fui crítico del wushu moderno. Todos los funcionarios de la Oficina de Wushu de Beijing me conocen y están familiarizados con mi mensaje. Pero siempre me malinterpretan. No estoy en contra de la modernización del wushu tradicional. Estoy en contra de su Occidentalización.
Todos los días trabajo intensamente por la modernización del wushu. Mi sueño es poder conectar este arte, tan enraizado en la sabiduría y las prácticas de la antigua China, con la gente y el estilo de vida del siglo 21. A la vez que admiro el empeño del gobierno comunista de promover su estilo de wushu, no puedo aceptar de ninguna manera su contenido. A medida que pasan los años, el porcentaje de wushu de sus rutinas se hace cada vez más pequeño, y en cambio, aumenta la parte de gimnasia, ballet y opera china.
El otro tipo de actuación que mencioné antes tiene un cierto porcentaje de wushu. Sin embargo, está claramente orientado hacia lo acrobático y lo paranormal. A veces se hace una relación directa con fuerzas sobrenaturales o religiosas. El grupo más conocido dentro de este tipo de actuaciones es el Templo Shaolin.
El wushu necesita ser promovido y en este mundo la promoción cuesta dinero. Yo no tengo mucha habilidad en promoción y por eso debo dejar que otros se encarguen de eso. No estoy en contra de armar shows que son agradables para la audiencia y que permiten vender muchas entradas. Pero por el bien del wushu le pido a esa gente que conserve el wushu dentro de lo que hacen. Actualmente veo la misma problemática en las actuaciones Shaolin: el porcentaje de wushu en sus shows se está reduciendo rápidamente, y la cantidad de acrobacias, trucos mágicos y gimnasia occidental está aumentando.
El gobierno de China continental, creador del wushu moderno, es la fuerza principal detrás de la exitosa promoción del templo Shaolin. No hay nada malo en entretener a la gente, inspirar a la audiencia con representaciones artísticas y destrezas atléticas. Pero llamar a eso "wushu" y asociarlo de manera compulsiva con el arte de verdad lleva a que todos -practicantes, profesores y aficionados- tengan la creencia equivocada de que esa es la manera correcta de hacer arte marcial chino. La gente tiene derecho de disfrutar de sus logros, pero no tiene derecho a provocarle un daño tan grande al wushu tradicional.
A esa altura, el público estaba callado y sorprendido por lo que acababa de decir. Entonces, con la colaboración de mis profesores empezamos nuestra "actuación". Expliqué que los humanos nacemos con instintos y habilidades naturales para pelear. Primero mostramos la manera espontánea en que los niños, jóvenes o adultos pelean en la calle: golpes, patadas, cachetadas realizadas de manera natural.
Luego mostramos la manera de pelear del arte marcial chino tradicional. Queríamos que la gente comprenda que nuestro propósito es entrenarnos para que el cuerpo y la mente trabajen de la manera más sofisticada, disciplinada y eficiente para generar un golpe de gran poder.
Una de las maneras de generar poder en la lucha espontánea es usar la distancia. Por ejemplo, llevando el puño hacia atrás o tirando golpes circulares- de una manera parecida a la del pitcher de baseball antes de lanzar la bola. En el wushu tradicional, a medida que tu destreza aumenta, cada vez necesitas menos espacio visible para generar poder. En los niveles más altos, el cuerpo y la mente están entrenados tan bien que se puede generar poder en pocos milímetros. En este nivel el movimiento externo y la energía están tan internalizados que el golpe puede aplicarse con una pequeña torsión del cuerpo. En estos casos la técnica no basan su efectividad en los factores externos como fuertes músculos, habilidad natural para moverse rápido o distancia para generar potencia. Este nivel no se logra practicando muchas formas o estilos diferentes de wushu, aprendiendo 20 nuevas técnicas o imitando al burro y a la serpiente. No es esa la dirección correcta del entrenamiento.
El wushu no es un arte popular y el público tiene en su cabeza más desinformación que real comprensión. Educando a la gente y promoviendo el wushu tradicional de una manera honesta sigue siendo un gran desafío. Voy a esforzarme más en este camino.
En 2008 Beijing va a ser la sede de las olimpíadas de verano. Después de 2008 tendrán que hacer algunos cambios. Están organizando un gran evento de wushu en Beijing para ese mismo verano. Van a tratar de convocar a practicantes de todo el mundo para hacer demostraciones "no oficiales", competencias y tal vez una conferencia para redefinir el futuro del wushu.
No creo que esto sea suficiente para revertir la tendencia actual. Me gustaría ver una nueva y gran conferencia después del vértigo de las olimpiadas, no un encuentro de celebración y felicitaciones sino un encuentro serio y sincero. Ahora que el sueño del gobierno chino de convertir su wushu moderno en disciplina olímpica se vio frustrado, ojalá que busquen un camino diferente al del entretenimiento y el show business que venían transitando hasta ahora.
Tal vez para entonces puedan recuperar algo de equilibrio y auto-respeto, abriendo sus corazones y empezando a escuchar. Ojalá que pongan sus pies sobre la tierra y adopten una postura de apertura, humanidad y profundidad cultural que sea bienvenida por todo el mundo e inicie un camino nuevo o saludable.
Una vez más les deseo un venturoso 2007 a cada uno de ustedes, mis queridos amigos.


Este artículo fue publicado por primera vez en la edición de enero de 2007 del Newsletter of the Aikido of Los Angeles.
Fuente: http://home.earthlink.net/~wushujia/articles/AH2007newyeartext.htm
Foto: Jen-Cheng Chen
(c) Adam Chi Hsu. 2007. Todos los derechos reservados
Rev.1 2007-07-20 JC
keywords: kung fu kungfu


